Métodos no quirúrgicos

La depilación por láser es un sistema para eliminar el vello no deseado. La luz emitida por el láser es absorbida por el pigmento del folículo piloso, destruyéndolo. Pueden tratarse prácticamente todas las zonas del cuerpo donde exista vello no deseado, aunque las más comunes son ingles, axilas, piernas enteras, labio superior y espalda entre otras. Antes de realizar ninguna sesión será visto por un médico que realizará una historia clínica adecuada.

La sesión tendrá una duración más o menos larga según la zona a tratar variando entre unos pocos minutos en el caso del labio superior a 1 o 2 horas (piernas completas). Lo más frecuente es que sean necesarias entre 4 y 8 sesiones por zona.

Una vez realizada la sesión puede haber algunas reacciones que son normales y en muchos casos deseables, como un pequeño edema o eritema perifolicular (enrojecimiento alrededor del punto por donde salía el pelo), que suelen desaparecer a las 2 ó 3 horas. Esto quiere decir que el folículo ha absorbido la suficiente energía como para conseguir el objetivo.

Hay unos requisitos que son importantes, para la máxima efectividad, antes de aplicar el láser:

  • Asistir a una primera consulta médica para examinar la zona a tratar.
  • No haberse depilado la zona a tratar con ningún sistema de arranque de raíz al menos con 30 a 35 días de antelación al tratamiento. No utilizar tampoco sistemas de decoloración del vello.
  • No rasurarse en los 3 ó 4 días previos al tratamiento para ver bien la zona. En la misma consulta se marcará la zona a tratar y se rasurará.
  • No haber tomado el sol en las 4 semanas previas al tratamiento, ni usar cremas autobronceadoras.

Una vez aplicado el láser se aconseja no tomar el sol al menos en 2 ó 3 semanas, ya que se podrían producir hiper o hipopigmentaciones (acciones locales en el color de la piel). Es recomendable utilizar pantallas solares de protección total, en las zonas expuestas.

La toxina botulínica es una proteína altamente efectiva que se utiliza en medicina estética para paralizar de forma transitoria la contracción de los músculos en los que se inyecta. Aunque ha sido utilizada durante muchos años en tratamientos neurológicos y oftalmológicos, su aplicación en cirugía plástica con fines estéticos ha crecido significativamente en los últimos años. Este tratamiento es especialmente popular para combatir arrugas dinámicas, que son aquellas que se forman como resultado de la expresión facial al gesticular.

La toxina botulínica es particularmente eficaz en áreas como el entrecejo, la frente y las patas de gallo, donde las arrugas se acentúan con el movimiento. Sin embargo, es importante destacar que este tratamiento no mejora las arrugas en reposo, ni aquellas provocadas por el envejecimiento natural o el daño cutáneo debido a la exposición solar, y tampoco es una solución para la flacidez de la piel. No obstante, su capacidad para corregir pequeñas asimetrías en la frente y elevar las cejas caídas la convierte en una opción atractiva para muchas personas que buscan una apariencia más fresca y rejuvenecida.

El mecanismo de acción de la toxina botulínica consiste en la aplicación de microinyecciones prácticamente indoloras en el músculo objetivo. Al inyectar esta proteína, se provoca un relajamiento temporal del músculo, lo que disminuye su contracción y atenúa las arrugas y líneas de expresión en la superficie de la piel, dejándola visiblemente más lisa. Los resultados comienzan a ser evidentes a los pocos días de la aplicación y suelen durar entre 4 a 6 meses, dependiendo de cada paciente y la técnica utilizada.
Uno de los beneficios adicionales de la toxina botulínica es que, con las sucesivas aplicaciones, se observa una prolongación del efecto y una reducción en la velocidad de aparición de nuevas arrugas. Esto se debe a que los músculos tratados tienden a habituarse al tratamiento, lo que puede resultar en una mejora progresiva de la apariencia de la piel a lo largo del tiempo. En general, este procedimiento es seguro, eficaz y bien tolerado por la mayoría de los pacientes.

Los rellenos dérmicos son una solución estética popular para restaurar el volumen y mejorar la apariencia de diversas áreas del rostro. Las zonas que se rellenan con más frecuencia incluyen los surcos nasogenianos, el perfil de los labios, arrugas periorales, arrugas perioculares, arrugas marioneta y el entrecejo. Estos tratamientos permiten suavizar las líneas de expresión y lograr un aspecto más juvenil y radiante, realzando las características naturales del rostro.

Existen tres tipos principales de rellenos: tejido propio, material re absorbible y material permanente. Cuando se utiliza tejido propio, generalmente se recurre a la grasa obtenida del abdomen o las caderas, la cual se procesa y se implanta como injerto en las áreas deseadas. Este método tiene la ventaja de utilizar un material que es biocompatible con el cuerpo, aunque su técnica es más compleja y requiere un tiempo de recuperación. En nuestra clínica, preferimos emplear materiales de relleno re absorbibles, como el ácido hialurónico. Este tipo de relleno ofrece resultados naturales y duraderos, sin la preocupación de efectos indeseables, tanto a corto como a largo plazo.

La clave para obtener resultados satisfactorios radica en la cantidad y técnica de aplicación. Cuando los rellenos se aplican en cantidad moderada y el producto se ajusta a la anatomía del área a tratar, los resultados suelen ser excelentes, proporcionando un efecto rejuvenecedor y sutil. Además, el ácido hialurónico es una sustancia que se encuentra de forma natural en el cuerpo, lo que contribuye a su aceptación y minimiza los riesgos asociados con el tratamiento.

Antes de realizar cualquier procedimiento, llevamos a cabo una evaluación detallada de las necesidades y expectativas de nuestros pacientes, personalizando cada tratamiento para asegurar resultados óptimos. La sesión es rápida y, en general, no requiere anestesia general, lo que permite una rápida recuperación y una reintegración casi inmediata a la rutina diaria.

Los peelings médicos son un tratamiento estético eficaz que consiste en la aplicación de sustancias químicas de forma tópica en la piel, con el objetivo de renovar su superficie y mejorar diversas imperfecciones. Este procedimiento es especialmente beneficioso para tratar cicatrices acneicas, arrugas superficiales y manchas cutáneas, proporcionando una piel más uniforme y radiante. Al promover la exfoliación y la regeneración celular, los peelings ayudan a revelar una dermis más fresca y saludable, mejorando significativamente la textura y el tono de la piel.

Existen peelings de distintos grados de profundidad, que varían según la necesidad y el tipo de piel del paciente. En nuestra clínica, nos especializamos en el uso de peelings superficiales y medios, ya que ofrecen resultados notables con un riesgo reducido de efectos indeseables. Los peelings superficiales actúan en las capas más externas de la piel, lo que permite una recuperación rápida y sin complicaciones. Por otro lado, los peelings medios penetran un poco más en la piel, lo que puede proporcionar resultados más profundos, pero todavía con un tiempo de inactividad manejable.

Antes de realizar el tratamiento, realizamos una evaluación exhaustiva para determinar el tipo de peeling más adecuado para cada paciente, teniendo en cuenta sus objetivos estéticos y las características de su piel. Durante la sesión, aplicamos la solución exfoliante de manera controlada, lo que permite una experiencia cómoda y segura. Después del tratamiento, es normal que la piel experimente una leve rojez y descamación, síntomas que suelen desaparecer en pocos días, revelando una piel más suave y luminosa.

La radiofrecuencia es un innovador tratamiento estético no invasivo que utiliza ondas electromagnéticas para estimular la producción de colágeno y elastina en la piel. Este procedimiento es ideal para aquellos que buscan mejorar la apariencia de arrugas, flacidez y textura de la piel, logrando un efecto de lifting natural. Al calentar las capas más profundas de la piel, la radiofrecuencia favorece la circulación sanguínea y promueve una piel más firme y rejuvenecida.

En nuestra clínica, contamos con tecnología de última generación y un equipo de profesionales altamente capacitados para garantizar resultados óptimos y personalizados. El tratamiento es rápido y generalmente indoloro, con un tiempo de recuperación mínimo, lo que permite a nuestros pacientes retomar sus actividades diarias casi de inmediato. Descubre la eficacia de la radiofrecuencia y da el primer paso hacia una piel más joven y radiante.

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